Santo Domingo.- Este sábado, en el Palacio
Municipal del Distrito Nacional, la fila para cambiar botellas plásticas por
mochilas empezó desde temprano. Al cierre de la jornada, la Alcaldía del
Distrito Nacional contabilizó 16.5 millones de botellitas recolectadas, más de
24,000 mochilas con tabletas electrónicas entregadas y un impacto que, según
sus propias cifras, alcanzó a más de 10,000 familias.
"Cerramos
hoy habiendo hecho un conteo en pesaje que ya culminó con todas las personas
que hemos atendido, y tenemos un conteo de 16.5 millones de botellitas",
dijo la alcaldesa Carolina Mejía al cierre del evento, que contó con un
dispositivo de seguridad de unos 400 uniformados. Con esta tercera edición, el
programa acumula 53.5 millones de botellas retiradas de calles, cañadas y ríos
desde que arrancó, sumando las ediciones de Plásticos por Juguetes y Plásticos
por Útiles Escolares.
Una mochila menos en una lista que sigue cara
El
momento del evento no es casualidad: coincide con una de las semanas más
costosas del año para las familias dominicanas. Según sondeos recientes de
varios medios, una mochila mediana puede costar entre RD$545 y RD$1,650,
mientras que preparar a un solo estudiante con los útiles básicos —sin contar
libros, uniformes ni calzado— puede rondar los RD$3,000. Estimaciones más
amplias, que sí incluyen la canasta completa de materiales, ubican el gasto por
estudiante entre RD$4,900 y RD$5,600, y hay padres que reportan haber gastado
hasta RD$20,000 repartidos entre varios hijos.
En
ese contexto, el intercambio de mil botellitas por una mochila con tableta
representa un alivio real, aunque acotado, para las familias que logran
participar: el programa exige cédula que acredite residencia en el Distrito
Nacional y limita la entrega a un máximo de dos mochilas por persona, lo que
deja fuera, por diseño, a buena parte de las familias del área metropolitana
que no residen dentro de esos límites.
Un programa
con marca política
Vale
apuntar el contexto político del evento: Mejía es actualmente alcaldesa del
Distrito Nacional y, según ha confirmado en múltiples apariciones públicas
recientes, aspirante a la candidatura presidencial. "Plásticos por Útiles
Escolares" se suma a una batería de actividades municipales de alto perfil
—parques inaugurados, jornadas de salud, actos conmemorativos— que la alcaldesa
ha capitalizado como parte de su gestión de cara a esa aspiración, algo
habitual en la política dominicana, donde los programas municipales exitosos
suelen convertirse en vitrina para proyectos nacionales.
El
financiamiento del programa tampoco corre por cuenta exclusiva del
ayuntamiento: la edición de este sábado contó con el respaldo de un grupo de
empresas privadas que se repite edición tras edición, entre ellas Banco
Popular, Grupo Ramos, Propagas, Industrias Bisonó y Rica, un modelo de alianza
público-privada que le permite a la Alcaldía escalar el programa sin asumir el
costo completo de las mochilas y tabletas entregadas.
El otro lado: el plástico que sí sale de circulación
Más allá de la lectura política, el componente
ambiental del programa tiene un impacto verificable: 53.5 millones de botellas
plásticas retiradas de circulación, según cifras de la propia Alcaldía, es una
cantidad considerable de material que deja de terminar en cañadas, ríos o zonas
costeras, en un país donde la gestión de residuos sólidos sigue siendo un
desafío pendiente. Para la Alcaldía, el programa se ha consolidado como el
evento de conciencia ambiental más grande del país; para muchas familias
participantes, fue, simplemente, una forma de resolver una compra que este año
les salió más cara que el anterior.
Publicar un comentario