Santo Domingo.- El
Ministerio de Deportes dominicano prohibió este viernes que la selección de
fútbol de Haití vuelva a jugar en instalaciones deportivas del país, un día
después de que el "derbi de La Española" —el primer partido entre
ambas selecciones en 13 años— terminara con una de las puertas del Estadio
Olímpico Félix Sánchez derribada. "Lo que vimos ayer con una puerta del
Félix Sánchez, una instalación que ha costado millones y millones de pesos para
ponerlo reluciente, es inaceptable", declaró el ministro Kelvin Cruz,
quien enmarcó la medida dentro de una política de "cero tolerancia"
ante la indisciplina en los recintos deportivos nacionales. El presidente Luis
Abinader respaldó la decisión horas después: "La posición del ministro de
Deportes es la posición del Gobierno".
Lo
que pasó esa noche, según varios testigos
El
partido, correspondiente a la Liga de Naciones de la Concacaf, convocó a cerca
de 25,000 espectadores en un estadio remodelado recientemente para los Juegos
Centroamericanos y del Caribe. Según reportes de la agencia AFP, la mayoría de
los asistentes eran inmigrantes y aficionados haitianos que cruzaron la
frontera para presenciar el juego, algo inusual para un partido disputado en
territorio dominicano. Antes del inicio, un grupo de aficionados haitianos y
algunos dominicanos intentó forzar uno de los accesos; las fuerzas del orden
lograron repeler el intento, aunque no sin que una de las puertas terminara en
el suelo, un episodio que circuló ampliamente en redes sociales. Más allá de
ese incidente puntual en los accesos, varios reportes periodísticos describieron
el ambiente dentro del estadio como mayormente festivo, con banderas de ambos
países conviviendo en las gradas durante el encuentro, que Haití terminó
ganando 4-1.
La
frase que encendió la segunda mecha
El
resultado deportivo —y lo que ocurrió después del pitazo final— añadió un
segundo foco de tensión a la noche. Tras el partido, el delantero haitiano
Wilson Isidor, autor de dos de los cuatro goles, fue grabado en un video
pronunciando en francés las frases "L'Hispaniola est Haïti" y
"Haïti est ici" ("La Española es Haití" y "Haití está
aquí"), mientras señalaba el terreno de juego y su camiseta. El video se
viralizó rápidamente y generó una ola de reacciones en el país, interpretado
por buena parte de la opinión pública y la prensa dominicana como un
cuestionamiento a la soberanía nacional sobre la isla compartida.
El
senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, fue uno de los primeros en
responder públicamente: "No, Wilson, la Española no es Haití. La Española
es una isla compartida por dos naciones soberanas, la República Dominicana y
Haití", escribió en un video difundido en sus redes. "Ayer ustedes
ganaron un partido de fútbol 4 a 1, y felicidades. Pero una cosa es ganar un
partido y otra muy distinta es pretender borrar la historia, la identidad y la
soberanía de un país", agregó, cerrando con "Haití es Haití y
República Dominicana es República Dominicana".
Una
medida que, en los hechos, es amplia
La
prohibición anunciada por Cruz no se limita a un comunicado de prensa: el
ministro indicó que la decisión se sustenta en el reglamento disciplinario y
las ordenanzas del Ministerio de Deportes, lo que en la práctica impediría que
la selección haitiana dispute partidos en suelo dominicano hasta nueva orden,
independientemente del torneo o la competencia de que se trate. Cruz insistió
en que la medida no busca sancionar el resultado deportivo, sino el
comportamiento registrado en los accesos al estadio: "Ese no es el
comportamiento que debe recibir una fanaticada digna y respetuosa, y una
fanaticada que respeta las leyes y las reglas de una instalación deportiva en
nuestro país".
Hasta
el momento, ni la Federación Haitiana de Fútbol ni la Concacaf, organizadora
del torneo en el que ambas selecciones compiten, se han pronunciado
públicamente sobre las implicaciones que esta prohibición podría tener para
futuros encuentros entre ambos países bajo el formato de la Liga de Naciones.
Publicar un comentario