Fuente Externa
Santo Domingo.- Cada
vez que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se acerca al momento de
definir quién llevará su bandera a una elección presidencial, algo se rompe por
dentro. Ocurrió en 2019, cuando una primaria simultánea con la Junta Central
Electoral terminó en la salida de Leonel Fernández y la fundación de la Fuerza
del Pueblo. Volvió a ocurrir, de forma más silenciosa, tras la debacle
electoral de 2024. Y está ocurriendo de nuevo ahora, a casi siete años exactos
de aquella ruptura: la Comisión Organizadora de la Consulta sobre Aspirantes
Presidenciales (Conap) suspendió el pasado 30 de septiembre la consulta interna
que estaba prevista para el 18 de octubre, y el partido quedó, otra vez,
dividido sobre cómo interpretar lo sucedido.
La
explicación oficial, y la que no convenció a todos
Según
el comunicado de la Conap, la suspensión respondió a razones esencialmente
técnicas y legales: la Junta Central Electoral solo facilitó 600 de los 2,200
equipos de votación automatizada que el Comité Central del PLD había exigido
como condición para realizar el proceso, a lo que se sumaron disputas internas
sobre el padrón electoral —incluyendo denuncias de dobles registros— y una
serie de procesos judiciales que, según la organización, buscaban impedir la
consulta. El partido insistió en que esto no representa una crisis ni una
desmovilización, y anunció que la escogencia formal de su candidatura
presidencial se realizará a partir de julio de 2027, dentro de los plazos que
establece la Ley 33-18 de Partidos Políticos. Dirigentes como Radhamés Jiménez
Peña y Temístocles Montás salieron en los días siguientes a descartar
públicamente que exista una crisis, pidiendo calma mientras se redefine la ruta
del proceso.
No
todos en el partido compraron esa lectura. Francisco Javier García, uno de los
aspirantes a la candidatura, calificó lo ocurrido como el resultado de lo que
describió como una conspiración interna, y cuestionó duramente que la Conap no
consultara a los aspirantes antes de anunciar la suspensión, enterándose, según
dijo, por los medios de comunicación. Propuso una alternativa que, a su juicio,
hubiera evitado la cancelación: aprobar en una reunión urgente del Comité
Central el uso de boletas físicas y voto manual en las 1,790 mesas habilitadas,
un mecanismo que, según sus cálculos, hubiera permitido completar la votación y
el conteo en cuestión de horas. Pese a las críticas, García evitó atacar
directamente a la presidenta de la Conap, Cristina Lizardo, a quien reconoció
públicamente, y reafirmó su intención de competir por la candidatura:
"Obtendré la candidatura presidencial y la presidencia de la República en
el año 2028". Francisco Domínguez Brito, otro de los aspirantes, coincidió
en que no hubo consulta previa a los candidatos sobre la decisión.
Una
organización que no logra ponerse de acuerdo en el "cómo"
Lo
llamativo del episodio no es tanto la suspensión en sí —la ley ya establecía
que la candidatura debía definirse en 2027, no en 2026— sino la evidencia, otra
vez, de que el PLD no logra ponerse de acuerdo sobre el mecanismo para elegir a
su candidato sin que eso derive en acusaciones internas. El partido había
intentado adelantar su proceso, replicando la fórmula que usó en 2022, pero el
camino hacia esa fecha estuvo marcado por amenazas de suspensión del Tribunal
Superior Electoral desde 2025 y, finalmente, por la falta de consenso dentro de
su propio Comité Político: Abel Martínez, otro aspirante, nunca llegó a
inscribirse formalmente para la consulta que terminó cancelada.
Este
episodio se suma a una lista que ya incluye la salida de tres miembros del
Comité Político —Domingo Contreras, Carlos Amarante Baret y José del Castillo—
durante el proceso de renovación que siguió a la derrota electoral de 2024,
cuando el PLD pasó del segundo al tercer lugar en las preferencias del
electorado, y de la organización surgió además un partido adicional, Justicia
Social, fundado por el otrora dirigente peledeísta Julio César Valentín.
Quiénes
aspiran, y quién observa desde el margen
Con
la candidatura formalmente aplazada hasta 2027, el terreno sigue abierto.
Además de García, Domínguez Brito y Gonzalo Castillo —quien ya disputó la
candidatura contra Fernández en las primarias de 2019—, también figura Manfred
Mata entre los aspirantes activos. A ese grupo podrían sumarse dos nombres con
peso propio dentro del partido: Abel Martínez, quien ha reiterado que competirá
dentro de los plazos legales, y Margarita Cedeño, quien tras la suspensión
llamó a la militancia a la reflexión —"detrás de cada crisis también puede
existir una oportunidad"— sin descartar explícitamente una eventual
candidatura propia.
Mientras
tanto, el expresidente Danilo Medina, quien preside la organización desde el
proceso de renovación de 2024, optó por mantenerse al margen de la controversia
pública y continuó con la agenda institucional del partido, incluyendo la
juramentación de nuevos miembros bajo el plan "Vuelta a Casa". La
cúpula del PLD evalúa además convocar una asamblea general en el Gran Santo
Domingo en las próximas semanas, en lo que se perfila como el primer intento
formal de la dirigencia por cerrar la discusión pública y reencauzar el proceso
hacia 2027.
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