Prisión para cuatro, pero la familia de la esposa de Julián Oro Duro no da el caso por cerrado

 

Fuente Externa

Santo Domingo.- Casi dos semanas después de que un tribunal enviara a prisión preventiva a los cuatro hombres acusados del crimen que le costó la vida a Zeneida Socorro Castillo, esposa del merenguero Julián Oro Duro, la familia de la víctima pidió formalmente que la investigación no se detenga ahí. A través de su abogado, Plutarco Jáquez, solicitaron abrir una nueva línea de pesquisas para determinar si existe una quinta persona con algún grado de participación en el hecho.

"Con esa nueva línea de investigación que solicita la familia, porque no está conforme con lo que se ha hecho, se va a determinar si hay un posible quinto o quinta persona en este proceso. Esa es la impresión y la información que nosotros manejamos", declaró Jáquez, quien representa a Sara Martínez, madre de Zeneida, y a un hermano de la víctima. El abogado fue enfático en aclarar que la familia no está señalando a nadie en particular, sino pidiendo a las autoridades que profundicen para confirmar o descartar esa posibilidad.

Lo que ya está establecido en el expediente

El caso se originó la madrugada del 20 de septiembre, cuando varios atacantes entraron a la residencia de la pareja en el sector Brisa Oriental VI, Santo Domingo Este. Según la acusación del Ministerio Público, Castillo, de 60 años, fue atacada y sometida a tortura durante varias horas antes de morir; Julián Oro Duro, cuyo nombre real es Gilberto Julián Sarante Perdomo, llegó posteriormente a la vivienda y fue agredido físicamente, resultando con heridas de consideración. Los fiscales tipificaron los hechos como homicidio voluntario agravado, tortura, asociación de malhechores y robo agravado.

El Tribunal de Atención Permanente de Santo Domingo declaró el caso de naturaleza compleja e impuso 18 meses de prisión preventiva a los cuatro imputados: Kevin Dariel Germán Troncoso ("Yandel"), Lawrence Mark Liranzo Marcos ("Chiquito"), Phillips Michael Tejeda Vásquez y Juan Carlos Hernández García. Los cuatro deberán cumplir la medida en el Centro de Corrección y Rehabilitación Las Parras, en San Antonio de Guerra. Según reportes de prensa previos, uno de los señalados, Tejeda Vásquez, había trabajado anteriormente en propiedades de Julián Oro Duro y lo acompañaba en algunos compromisos artísticos, mientras que la víctima habría tenido contacto previo con algunos de los implicados antes del ataque.

Durante el operativo, la Policía Nacional reportó la recuperación de US$33,690 y RD$196,500 en efectivo, además de varias pertenencias presuntamente sustraídas. Del total, a Liranzo Marcos le fueron ocupados US$19,900 y RD$78,000; a Tejeda Vásquez, US$9,800; a Germán Troncoso, US$3,750 y RD$88,000; y a Hernández García, US$240 y RD$30,500.

Una segunda línea: la extorsión

La petición de la familia no es el único frente abierto en este expediente. Días antes, el abogado de Julián Oro Duro, Cándido Simón, había denunciado una trama paralela de extorsión contra el artista, en la que, según dijo, al menos tres personas utilizaron transmisiones en vivo en redes sociales para afirmar falsamente que el cantante "debe estar preso" y para sugerir que habría ordenado el asesinato de su propia esposa. Simón no identificó públicamente a los responsables de esas transmisiones, pero las calificó como un intento de atacar la reputación del artista en paralelo al proceso judicial.

Consultado sobre si esa línea de extorsión formaría parte de la ampliación solicitada por la familia, Simón respondió que la investigación debería alcanzar a "cualquier otro que esté involucrado, incluyendo aquellos que estén pretendiendo extorsionar", dejando entrever que, para la defensa del artista, ambos frentes —el ataque original y las campañas en redes— podrían estar conectados o merecer igual atención de las autoridades.

Consenso, por ahora

Pese a que se trata de dos representaciones legales distintas —una por la familia de la víctima, otra por el propio Julián—, Simón descartó que exista fricción entre ambas partes. "Hay consenso", afirmó a la salida de la audiencia, explicando que tanto él como Jáquez representan, en última instancia, los intereses de la víctima.

Por su parte, los abogados de los cuatro hombres enviados a prisión adelantaron que apelarán la medida de coerción, alegando violaciones al debido proceso y presuntas agresiones físicas contra uno de los procesados durante su arresto.

El proceso permanece abierto. Como ocurre con cualquier caso en esta etapa, las imputaciones contra los cuatro detenidos corresponden a la acusación del Ministerio Público y están sujetas al proceso judicial correspondiente; ninguno ha sido condenado hasta el momento, y la eventual existencia de un quinto implicado sigue siendo, por ahora, una solicitud de la familia pendiente de respuesta por parte de las autoridades.

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