Mientras esta semana medio gabinete dominicano cambiaba de silla, hubo un nombre que nadie tocó. Este miércoles, mediante el Decreto 575-26, el presidente Luis Abinader confirmó a Héctor Valdez Albizu por enésima vez como gobernador del Banco Central de la República Dominicana. A su lado, Clarissa de la Rocha también fue ratificada como vicegobernadora.
Si la nota suena repetida es porque lo es, en el mejor sentido posible. Valdez Albizu lleva ya 22 años consecutivos en el cargo, desde el 17 de agosto de 2004, y esta ratificación no es la primera ni la segunda: es la undécima vez que un presidente dominicano decide dejarlo donde está. Antes lo habían confirmado, cada dos años, en 2006, 2008, 2010, 2012, 2014, 2016, 2018, 2020, 2022 y 2024, bajo tres gobiernos distintos: Leonel Fernández, Danilo Medina y ahora Abinader.
Un currículum que empieza en la dictadura de Balaguer
Valdez Albizu no es solo el gobernador más longevo del Banco Central; es, prácticamente, parte de su historia institucional. Entró a trabajar ahí en 1970, como asistente técnico del Departamento de Estudios Económicos, y llegó a dirigir esa misma área entre 1984 y 1986. Pasó por la subgerencia de Política Monetaria y Cambiaria, fue asesor de la Junta Monetaria y, antes de llegar por primera vez a la gobernación del Banco Central en 1994, dirigió el Banco de Reservas.
Ese primer período al frente del Banco Central duró hasta el año 2000. Volvió en 2004, y desde entonces no se ha movido. Sumando ambas etapas, acumula 28 años dirigiendo la política monetaria del país, lo que lo convierte en el gobernador con más tiempo en el cargo en la historia de la institución, superando incluso a quienes ocuparon el puesto durante los años de mayor estabilidad política del país.
¿Por qué nadie lo toca?
La explicación más simple es también la más citada por analistas económicos: la continuidad de Valdez Albizu se ha convertido en sinónimo de estabilidad macroeconómica para los mercados y las agencias calificadoras. Bajo su gestión, República Dominicana ha atravesado crisis internas y externas —la quiebra bancaria de 2003, la crisis financiera global de 2008, la pandemia— sin que el Banco Central cambiara de piloto. Esa continuidad ha sido, según varios reconocimientos internacionales que ha recibido a lo largo de los años, uno de los pilares que sostiene la confianza de los inversionistas en la economía dominicana.
Es un contraste que vale la pena señalar en el contexto de esta semana: mientras el Poder Ejecutivo reacomodaba ministerios enteros y hasta la cúpula militar, el Banco Central se mantuvo exactamente igual, como si operara en una lógica distinta a la del resto del gobierno. Y en cierto modo, así es: la ley que rige la institución establece un período fijo de dos años tanto para el gobernador como para la vicegobernadora, pero no pone límite a cuántas veces puede repetirse esa ratificación, siempre que el presidente de turno decida mantenerla.
La otra mitad de la dupla
Clarissa de la Rocha ha acompañado a Valdez Albizu en el cargo desde el mismo 2004, cuando asumió como vicegobernadora en sustitución de Félix Calvo. Economista egresada de la Universidad APEC, su ratificación número once llega en el mismo decreto, consolidando una de las duplas más estables dentro de la administración pública dominicana, con 22 años trabajando juntos al frente de la misma institución.
Con este decreto, el Banco Central entra a un nuevo período de dos años bajo la misma dirección que lo ha llevado desde 2004, mientras el resto del aparato estatal sigue asimilando los cambios de la semana. Para Valdez Albizu, ya con 78 años, esta ratificación número once plantea una pregunta que muchos analistas se hacen desde hace tiempo, aunque nadie en el gobierno la haya respondido públicamente: ¿hasta cuándo seguirá siendo él la respuesta a la estabilidad del Banco Central?
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