Santo
Domingo.- El Intrant y la Digesett anunciaron este martes que
"intensificaron" los operativos contra motociclistas que violan la
Ley de Tránsito en el Gran Santo Domingo. El resultado de la jornada: 82
motociclistas fiscalizados en cinco intersecciones puntuales —Winston Churchill
con 27 de Febrero, Defilló con John F. Kennedy, Máximo Gómez con 27 de Febrero
y Leopoldo Navarro con 27 de Febrero, entre otras— por infracciones como cruzar
con luz roja, hacer giros indebidos o circular sin casco.
El
comunicado promete que las acciones "serán intensificadas y extendidas a
otros puntos estratégicos" del Gran Santo Domingo. Es prácticamente la
misma frase, casi palabra por palabra, que ha acompañado operativos similares
anunciados por estas mismas instituciones a lo largo de 2026.
Una
fiscalización, un océano de motocicletas
Para
entender la escala real del problema, ayuda poner el número en contexto: según
la Dirección General de Impuestos Internos, en el país circulan alrededor de
3.5 millones de motocicletas, equivalentes al 57% de todo el parque vehicular
dominicano. Frente a esa cifra, 82 fiscalizaciones en un solo día, concentradas
en cinco intersecciones de la capital, representan una fracción mínima de un
universo que se mide en millones.
Y
el problema, medido en vidas, es serio. Según el Observatorio Permanente de
Seguridad Vial, los accidentes de tránsito dejaron 945 muertos y más de 30,800
lesionados en la primera mitad de 2026, con las motocicletas involucradas en
52.4% de todos los fallecimientos: 304 personas que perdieron la vida mientras
se desplazaban en moto, de un total que promedia tres muertes diarias en las
vías dominicanas. En 2025, el año completo cerró con 1,945 muertes de
motociclistas, casi dos tercios de toda la mortalidad vial del país. Cerca del
70% de esas muertes, según cifras que citó el propio Intrant meses atrás, se
debieron a la falta de uso de casco o al uso de uno inadecuado.
La
pregunta que se repite: ¿fiscalizar dónde, y a quién?
Este
no es el primer operativo con este mismo lenguaje ni será el último: entre
marzo y junio, un operativo nacional más amplio, con participación de
Migración, Dicrim y la DNCD, intervino 488 paradas de motoconcho, retuvo 599
motocicletas y detuvo a 63 personas, además de impulsar un aumento de 107% en
las nuevas licencias categoría 1 tramitadas. Son cifras más sustanciales, pero
que igual conviven con una crítica que se repite en distintos puntos del país:
la percepción de que la fiscalización se concentra en operativos puntuales y
visibles, mientras el día a día en las calles sigue prácticamente sin control.
En Santiago, por ejemplo, usuarios han denunciado que mientras los operativos
multan con rapidez infracciones de vehículos livianos, las motocicletas —el
vehículo con más responsabilidad en las muertes viales— reciben un trato más
laxo en el tránsito cotidiano, incluso en intersecciones donde la regulación es
constante pero insuficiente frente al volumen de tráfico.
Lo
que dice el Intrant que viene
El
director ejecutivo del Intrant, Juan Manuel Méndez García, instruyó reforzar
estas acciones como parte de una gestión enfocada en "ordenar el
tránsito" y reducir las muertes por siniestros viales, una meta que el
propio ministerio se ha propuesto reducir a la mitad para 2030, según metas
discutidas en jornadas anteriores. Las autoridades insisten en que los
controles se mantendrán "de manera constante". La pregunta que dejan
sin responder, una vez más, es cuánto de esa constancia logrará medirse frente
a una flota de motocicletas que sigue creciendo, y frente a una cifra de
muertes que, pese a los operativos, todavía no muestra una caída sostenida.
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