Pasadas las once de la noche del domingo, cuando ya varios pensaban que el 16 de agosto se iba a quedar corto en anuncios, empezó a llegar lo que realmente cambiaba el tablero: la salida de Roberto Álvarez de la Cancillería después de seis años, la mudanza de Joel Santos de un ministerio a un consejo estatal, y una reorganización dentro de las Fuerzas Armadas que dejó a varios generales en posiciones nuevas de un día para otro. Cuando amaneció el lunes, República Dominicana tenía un gabinete distinto en al menos ocho áreas del Estado.
Lo curioso, revisando decreto por decreto, no es solo a quién sacaron y a quién pusieron. Es que buena parte de estos "nuevos" nombres ya llevaban años rotando dentro del mismo círculo de confianza del presidente. No es tanto una llegada de caras frescas como un reacomodo de las mismas piezas en un tablero distinto.
Un canciller que ya había pasado por tres ministerios
El caso más claro es el de Víctor "Ito" Bisonó. Con el Decreto 554-26, Abinader lo puso al frente de Relaciones Exteriores, en sustitución de Roberto Álvarez, quien se retira tras seis años como el único canciller que había tenido este segundo ciclo de gobierno de Abinader —y que, al anunciar su salida, dijo irse "con la satisfacción del deber cumplido". El Poder Ejecutivo lo nombró embajador emérito.
Pero antes de llegar a la Cancillería, Bisonó ya había pasado por el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, y de ahí saltó, hace apenas unos meses, al Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones, donde no llegó a cumplir ni un año completo. Tres ministerios en el mismo período de gobierno es algo que dice más sobre cómo opera este equipo presidencial que cualquier análisis externo: aquí no se trata solo de destituir y nombrar, sino de mover fichas de confianza de un tablero a otro según la necesidad del momento.
La vacante que dejó Bisonó en Vivienda no se quedó sin dueño ni un día: el mismo decreto puso ahí a Jean Luis Rodríguez, completando así la cadena de sustituciones que arrancó con la salida de Álvarez de la Cancillería.
De la Presidencia a Energía, y de Energía al CUED
Con Joel Santos el movimiento fue distinto, y vale la pena aclararlo bien porque las primeras versiones de la noche del domingo generaron confusión: Santos no dejó el Ministerio de Energía y Minas, lo mantiene. Lo que hizo el Decreto 556-26 fue sumarle una responsabilidad extra, ponerlo también al frente del Consejo Unificado de las Empresas Distribuidoras de Electricidad (CUED) y como coordinador del Gabinete de Energía, en sustitución de Celso Marranzini, quien ocupaba esa posición desde diciembre de 2023 y de quien, hasta el cierre de esta nota, no se sabía si asumiría otra función dentro del gobierno.
Santos tampoco es un nombre nuevo dentro del gobierno: antes de Energía y Minas fue ministro de la Presidencia, y antes de eso, gerente general de AFP Reservas y asesor honorífico en materia de turismo. Ahora concentra en sus manos tanto el ministerio como el organismo que coordina a las distribuidoras eléctricas, dos piezas que en la práctica funcionan pegadas la una a la otra.
Otros movimientos
La sorpresa de la madrugada llegó con el Decreto 557-26, publicado cerca de las 2:00 a.m. del lunes, que tocó a las Fuerzas Armadas. El mayor general Jimmy Arias Grullón, hasta entonces jefe del Cuerpo de Seguridad Presidencial (CUSEP), fue designado nuevo comandante general del Ejército, en sustitución de Jorge Iván Camino Pérez, cuyo período legal de dos años en el cargo vencía justamente ese día. Camino Pérez no salió del sistema: pasó a ser el nuevo inspector general de las Fuerzas Armadas.
Ese movimiento generó una cadena: el general que dejó la Inspectoría se convirtió en viceministro de Defensa para Asuntos Militares, sustituyendo a un oficial que sí fue puesto en retiro por antigüedad. En la Fuerza Aérea, el general Enmanuel Marcelino Souffront Tamayo fue ascendido a mayor general y tomó el mando, reemplazando a Floreal T. Suárez Martínez, cuyo período también había vencido. Y el nuevo jefe del CUSEP —la unidad que cuida al propio presidente— salió de las filas del Ejército con un ascenso: el general de brigada Guillermo Caro Cruz, promovido a mayor general para ese puesto.
Lo que no cambió: el patrón detrás de todo esto
Junto a estos movimientos mayores, el gobierno también anunció ajustes en el Intrant, el Centro de Operaciones de Emergencias, la Defensa Civil, la Junta de Aviación Civil, el Departamento Aeroportuario, Mercadom, el Instituto Nacional de Atención Integral a la Primera Infancia, el Instituto Nacional de Migración, la Autoridad Portuaria Dominicana, la Dirección de Desarrollo Provincial, la Utepda y el servicio consular, incluyendo un nuevo cónsul general en Miami. En total, entre los seis decretos emitidos —del 551-26 al 556-26— el gobierno designó a 24 personas y repartió 27 responsabilidades distintas, en lo que la propia Presidencia describió como una de las jornadas de movimientos gubernamentales más amplias de todo 2026.
Analistas consultados antes de que salieran estos decretos ya anticipaban que no habría un cambio radical de caras, sino ajustes dentro del mismo equipo. Y eso es, en el fondo, lo que terminó ocurriendo: de los diez ministros que Abinader juramentó el 16 de agosto de 2020, solo dos —Roberto Álvarez, ahora saliente, y David Collado, en Turismo— seguían en su puesto original hasta este fin de semana. El resto lleva años moviéndose de ministerio en ministerio, de institución en institución, siempre dentro del mismo círculo cercano al presidente.
Con dos años por delante para cerrar su segundo y último mandato, este remezón deja una lectura clara: Abinader no está buscando gente nueva. Está reacomodando a la gente que ya conoce, en los puestos donde cree que más lo necesita ahora.
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